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¿POR QUÉ NO ERES UN NIÑO NORMAL?

Para la mayoría de la gente, esta frase se hizo popular por el programa la Familia Peluche de Eugenio Derbez (Aunque en ese programa se aplicaba a una niña), sin embargo para mis hijos y algunos amigos de mi hija, esta frase es un anécdota de su adolescencia.


Como Padres, después del rompimiento de una relación, siempre cargamos un sentimiento de culpa (algunas veces menor, otras mayores) por no poder estar suficientemente con nuestro(s) hijo(s), incluso en mi caso, que al separarme, mis hijos se quedaron a vivir conmigo. Yo creo que esto se debe a que, a diferencia de las madres, que de manera natural establecen vínculos individuales con cada hijo, a los padres, aunque lo intentemos, se nos complica más el establecimiento de estos vínculos.


Desde que mi hija, la mayor, estaba pequeña, era yo el que iba a las juntas de la escuela y su mamá asistía cuando por motivos de trabajo no podía hacerlo yo. Pero a las clases abiertas y competencias, íbamos los dos.


Cuando asistes a las junta escolares te das cuenta que generalmente hay un 85% de mamas y solo un 15% de papás, aunque debo reconocer que ya para cuando iba a las últimas juntas escolares de mi hijo el menor, ya el porcentaje de papás había aumentado, pero creo que en ningún caso fue superior al 30% del total.


Sin temor a sonar pretencioso, creo que a las escuelas de mis hijos, les hubiera encantado que la que asistiera fuera su mamá y no yo, porque ya que estaba ahí, si trataba de sacar provecho de la reunión, en lugar de ir a esperar a que acabaran de hablar los diferentes maestros y poder dar la junta por terminada, como sucede normalmente con los asistentes.

En otro escrito, profundizaré más en este tema de las juntas escolares y cursos para padres de las escuelas, pero por ahora, solo quería dar como referencia que en nuestra familia, el que iba a las juntas era yo.


Cuando mi hijo llegó a preparatoria, ya estaba claro para él, sus maestros y sus padres, que la escuela tradicional, no era algo que funcionara para él, pero era algo necesario para llegar a la Universidad a estudiar lo que realmente le apasionaba, que en ese momento ya tenía más que definido. Entonces el problema surgía cada mes, porque cada mes que entregaban las calificaciones, estas se les entregaban a cada alumno(a) en el salón, pero para lo que reprobaban más de 4 en adelante, tenía que ir uno de sus papás a recogerla y se entregaban en una reunión tripartita entre Coordinador-Alumno-Padre de familia.


Los primeros dos meses libre la cita, pero a partir del tercero, yo tenía una cita mensual en su escuela, para tener la reunión tripartita y en esa, quedaba absolutamente claro que para mi hijo, todo lo que sucedía en la escuela, le daba lo mismo.


Ahora bien, la anécdota a la que hacer referencia el título, es la siguiente. Después de haber atendido una de estas “juntas tripartitas” en la cual, quedó más que claro, que mi hijo no hacía el menor intento por sacar adelante las materias de su grado, me regresé a la oficina y por la tarde, llegue a mi casa, directo a hablar con mi hijo.


En la casa, estaban unos amigos de mi hija (la mayor) haciendo un trabajo, saludé rápidamente y subí a hablar con mi hijo y a él fue el que le dije ¿Porque no puedes ser un niño normal… que reprueba 3 materias y entonces recibes tú los comentarios de tus maestros, en lugar de que tenga que ir yo a recibirlos y me traten como si fuera un papá ausente, que no sé qué te pasa en la escuela ni en la vida?. Porque en las escuelas, “asumen” que si el alumno va mal en varias materias, es porque sus padres no le prestan atención. Pero para ellos es más claro aún que el padre es un padre proveedor que no se involucra con sus hijos y no se toman la molestia de averiguar si esto es así, simplemente lo asumen.


Como lo he comentado en anteriores escritos, yo si he sido un padre que en todas las etapas de mis dos hijos, he estado cercano a cada uno. Por eso, mi reclamo, ¿Porque tengo que ser juzgado y condenado por lo que no soy, solo porque a mi hijo, le daba flojera poner algo de empeño en su escuela? ¿Por qué se sigue etiquetando a los padres solo como proveedores y no como partícipes reales en la educación y formación de sus hijos? ¿Por qué los profesores asumen algo que no les consta? ¿Por qué los padres trabajadores (papás y mamas) cargamos un sentimiento de culpa que mantenemos por el resto de nuestra vida, pensando siempre que hacemos menos de lo que podríamos por nuestros hijos? Si bien, no todos los padres cargan con culpas, si hay un gran número que lo hace.


Retomando el tema, yo sabía perfectamente que mi hijo, no sería un alumno de cuadro de honor y tampoco se lo exigía, porque el problema no era de capacidad, era de esfuerzo y él decidía no hacer ningún esfuerzo. Yo le explique, que en la vida, no es suficiente con “echarle ganas” hay que “echarle coco” también, es decir, hay que saber cuáles batallas pelear, simplemente por el hecho de tener una mayor tranquilidad en la vida.


No crean que fue fácil, el entender a cada hijo, porque tenían conflictos en la escuela que eran su responsabilidad y en esos casos, yo iba a poner mi cara y que los maestros me reclamaran, prácticamente a mí, por las fallas de uno u otro. Pero cuando el problema no era alguno de mis hijos, no me quedé callado y los defendí frente a maestros y directores. Eso hizo que ellos se supieran apoyados pero no necesariamente sobreprotegidos.


Hoy, después de verlos ya crecidos, creo que aunque hubo que soportar varias críticas, mis hijos están en buen camino a ser capaces de realizar sus sueños y entender la realidad. Porque no todo en la vida son sueños, la realidad es muy complicada y ellos lo han entendido así y asumen su parte, tanto en soñar como en actuar.


Solo por no dejar la anécdota sin final, les comentaré que los amigos de mi hija que estaban en la casa, cuando escucharon la frase de “Porque no eres un niño normal…que reprueba 3 materias y carga con su responsabilidad” se quedaron muy sorprendidos, porque sus papás no les habrían dicho nunca algo así. Es más, a ellos, les pareció memorable el comentario y aún al día de hoy, se acuerdan de esa historia.


Mucho podrán pensar que ese comentario demuestra que soy un papá consentidor o solapador, pero el tiempo, acabó dándome la razón, cuando después de sangre sudor y lágrimas mi hijo terminó la prepa, al llegar a la Universidad y estudiar una carrera afín a él, las calificaciones dejaron de ser un problema y la escuela dejó de ser una pesadilla, para él y para mí.


Mi filosofía como padre, siempre fue la de permitir que cada uno de mis hijos, se desarrollara a su ritmo y con sus afinidades. Por supuesto que esta “libertad excesiva” que les daba a mis hijos, me generó muchas críticas, pero a pesar de ella mantuve el “formato” en su educación y hoy puedo decir, que estoy plenamente orgulloso de mis hijos.

Entiendo que para muchos padres, el sacar buenas calificaciones en la escuela es una obligación para todos los hijos, sin embargo, cuando llegamos a conocer realmente a cada hijo, entendemos que esto no necesariamente aplica para todos.


Cada regaño que daba a alguno de mis hijos, me incrementaba el sentimiento de culpa, pensando que, tal vez, éramos nosotros (sus padres) en parte responsable de esas acciones que merecían regaño. Sin embargo, al “dejar ser” a mis hijos les permitió a ellos entender su responsabilidad en estas acciones.


Como decía al principio del texto, los padres acumulamos sentimiento de culpa con los hijos y algunas veces, sin razón verdadera, pero el simple hecho de sentirnos culpables, no resuelve ninguna situación y, esa culpa la tenemos con “los hijos” en plural y deberíamos poder discriminar ese sentimiento por cada hijo, porque como lo he mencionado mucho, si logramos establecer los vínculos individuales con cada hijo, esta culpa, será más manejable o incluso con algún hijo(a) ni siquiera estará presente.


No hay familias, ni hijos ni padres perfectos, todos vamos avanzando de acuerdo a lo que vamos viviendo, por lo tanto, el comparar nuestra familia con otras, es un tanto ocioso. Ningún consejo aplica para todos, pero si se pueden adecuar a nuestra realidad y bajo nuestro criterio, todos los consejos son útiles.

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