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¿HAY REGLAS PARA SER UN GRAN PADRE?

Ojalá existieran, pero la realidad es que como dice un dicho popular “No hay manual para padres” y esto es básicamente por lo que reza otro dicho popular “Cada cabeza es un mundo”. A lo largo de estos escritos, se podrán dar cuenta de que, en verdad, soy una persona muy pragmática y que baso gran parte de mi ideología y mis razonamientos en los famosos “dichos populares” que huelga decir, son populares porque casi siempre se cumplen.

Basta con ver que si tenemos más de un hijo(a) y a todos, según nosotros, los educamos y desarrollamos con la mismas ideas y tratos, conforme van creciendo se revela que son diferentes, a veces muy diferentes y otras hasta opuestos. Y eso en la misma familia, si lo multiplicamos por cada familia, la diversidad es inconmensurable. Entonces, ¿Podríamos generar un manual que sirviera para guía a todos los padres? Imposible!

Sin embargo, si hay ciertas conductas que podemos realizar para ser un padre y disfrutar siéndolo y ser un compañero, guía, consultor en la vida de nuestro(s) hijo(s) y que ellos disfruten de nosotros. Con esto no quiero decir que todo lo que hagamos nosotros o nuestro(s) hijo(s) harán feliz a la otra parte, pero si conseguimos que sean más las buenas que las malas, estaremos en condiciones de decirnos Gran Padre! Ya en otro momento hablaré de la bendición que son los hijos, pero en este artículo el tema es otro.

Cuando un hombre y una mujer se casan se dice que lo hacen “para toda la vida” y aunque tengan la sincera intención de cumplir, algunas y cada vez más veces, la vida se encarga de demostrarles que no será así. Sin embargo, cuando un hijo nace, no importa que tan convencidos estemos, si seremos su padre “para toda la vida”. Entonces, si vamos a tener una relación permanente, ¿Porque no hacer lo necesario para que sea una relación disfrutable en lugar de un martirio de situación? ¿Cómo poder lograr esto? ¿Cómo definir que la relación es disfrutable o insufrible? ¿Cómo acomodarnos para que nuestros hijos nos vean como un padre de verdad? ¿Cómo establecer los límites entre familia, esposa, hijos, hijo y padre para desarrollar la relación Padre-hijo de una manera, no solo adecuada, si no interesante, atractiva, seductora, que nos ayude a cultivarla por el resto de nuestras vidas? ¿Quién tiene estas respuestas? Desafortunadamente nadie tiene las respuestas universales y seremos cada uno de los padres los que tendremos que ir encontrando nuestras respuestas.

Una vez que hemos establecido que no hay un gurú o manual que nos resuelva nuestra situación de padre en particular, la pregunta sería ¿Hay algún método que podamos usar para encontrar nuestras respuestas? Y la respuesta a esta pregunta también es negativa, porque desde el inicio de este artículo, establecimos que cada relación entre 2 personas es diferente, sin tomar en cuenta que el ambiente en el que se desarrollaron fuera el mismo o muy similar.

Pero es justamente esta última respuesta, que puede ser frustrante, si la analizamos de manera muy somera, la que nos da la respuesta a la que queremos llegar, si cada relación es diferente, entonces hay que hacer relaciones diferenciadas, individuales con cada miembro de la familia, sin descuidar o anular, por supuesto, las relaciones de familia (Papá, mama e hijo(s) o las de pareja (papá y mamá). Y aquí es donde a los hombres se nos complica todo, porque el razonamiento del género masculino no es tan estructurado como el de mujeres. Por eso vemos muy natural que la mamá si sea capaz de mantener 3 relaciones diferentes dentro de una familia y vemos tan “anormal” cuando el padre lo hace.

Y ahí radica justamente la solución, desde mi punto de vista, a disfrutar o sufrir la paternidad. Cuando establecemos vínculos individuales con cada miembro de la familia, no importa si están todos juntos o separados, siempre habrá temas, historias, anécdotas, que compartir con cada uno de nuestros hijos.

Resumiendo, para ser un ¡PADRE DE VERDAD! Tenemos que prepararnos a actuar no como tradicionalmente lo hemos hecho, sino como la situación lo amerite y con esta sencilla práctica, podremos ser una parte importante en la vida de nuestros hijos. No se trata de quitar cercanía a la madre para asegurarnos cercanía nosotros, se trata de generar, para nosotros cercanía con nuestros hijos.

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