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CADA QUIEN SU TURNO

Hoy en día, mi rol familiar es el de Padre de familia, sin embargo a lo largo de mi vida, como todos, he tenido la oportunidad de ocupar diferentes roles dentro de mi familia y también como a todos, esas vivencias de la infancia, adolescencia y juventud, fueron los que me hicieron ser el padre que soy hoy en día.

Como comenté en algunos escritos anteriores yo soy el menor de 5 hermanos, de hecho, tendría que decir que de 6, pero el primer hijo de mis padres, murió a los 9 meses, antes que naciera mi hermano mayor actual, por lo que en realidad nunca fuimos seis.

Las familias de antes, eran generalmente de más integrantes que las de ahora, por muchas razones, pero incluso mi familia de 7 personas (2 papas y 5 hijos), no era ni siquiera considerada una familia grande, tal vez sería una familia mediana, porque si había familias de uno o dos hijos, pero había también familias con 7 o más hijos. Por ejemplo en el caso de los hermanos, primos y primas de mi mamá, había muchas familias con 9 o 10 hijos. En el caso de la familia de mi papá, ahí si había menos primos, en la mayoría pero incluso ahí había familias de 7 hijos o más.

En mi familia, mi papá era el que trabaja fuera de la casa y mi mamá trabajaba más, pero en temas relacionados únicamente a la familia. Ahora que soy padre y que me he podido dar cuenta el trabajo que cuesta organizar casa, comida, hijos, escuelas, actividades extraescolares y demás temas relacionados con el hogar y los hijos, no me queda más que admirar más a mi madre, porque ella sola, fue capaz de hacerlo y para 5 hijos!

No sé en la época de mis hermanos mayores, pero al menos desde que yo tengo uso de razón, mi papá se organizaba para poder comer en la casa todos los días y era muy riguroso en el horario de la comida. Era a las 2:00 en punto y si bien era mi mamá la que hacía la comida y nos servía a todos, nadie podía empezar hasta que mi mamá no se hubiera sentado a la mesa.

Mi papá y mi mamá tenían un sistema para evitar conflictos entre los hijos, la verdad es que muy eficiente, todo era por turnos y sin importar la edad de cada hijo, cada uno tenía los mismos derechos. Eso ayudó, en mucho, a que la convivencia con mis hermanos fueran muchos más encuentros que desencuentros.

Por ejemplo, por las tardes en que mi papá se iba a trabajar después de comer, cada hermano teníamos un día (como éramos 5, uno el lunes otro el martes y así hasta el viernes) para escoger lo que se vería en la tele y cuando hablas de 8 años de diferencia, es obvio suponer que cuando me tocaba mi día, seguro lo que yo escogía no sería de gran interés para el mayor que me lleva 8 años, pero, en la casa, las reglas se respetaban sin buscar como torcerlas, así que si no te gustaba lo que se veía en la única TV de la casa, podías hacer otra cosa, pero no cuestionar la seleccionar, lo más que podías hacer era negociar para ver si convencías al del turno de ver otra cosa.

Otra de las reglas de la casa eran los desayunos. Nosotros desayunábamos huevo todos los días, pero eso sí, solo un huevo y cuando era tu cumpleaños, ese día si podías desayunar dos huevos. Los domingos por la mañana, era mi papá el que hacía el desayuno, era de los únicos momentos en que mi papá tocaba la cocina, pero también para eso era muy escrupuloso. Todos los domingos el hacía el desayuno y según yo, el inventó muchas formas de hacer los huevos. Cuando nos casamos los 5 hermanos hemos sorprendido a nuestras parejas y sus familias haciendo estas variedades de huevos para desayunar. Algunas de las más novedosas eran la tortilla española de huevo pero con chícharos, los huevos con tamal (Que siempre que se lo cuentas a alguien, dice que no se le antoja nada, pero una vez que los prueban, les encantan) y loa huevos con sardinas, otros que la gente duda cuando se los platicas, pero que salen muy buenos.

Todos los miércoles por la noche, mis papas se veían con primos y hermanos de mi mamá en un café en la calle de Rhin y cada miércoles, le tocaba a un hermano ir con ellos y cenar ahí, los demás nos quedábamos en casa. El día del cumpleaños de cada hijo, mi mamá nos hacía el guisado favorito del festejado y así como estos ejemplos, había turno o acuerdos previos para cada cosa que pudiera generar tensión y no sé cómo lo hicieron mis papás, pero las reglas y los turnos los respetábamos todos.

Sin embargo, algo que si me marcó mucho en mi infancia, para mi actitud de padre cuando me tocó la oportunidad de serlo, fue el hecho de que al ser 4 mis hermanos mayores, bueno 3 hermanos y una hermana mayores, casi siempre que yo definía algo que me gustaba o llamaba la atención, era el segundo de los hermanos en tener esa afición y aunque creo que no me causó un trauma relevante, si me hizo notar la importancia de darle a cada hijo(a) un trato diferenciado, que no significa mejor o peor que el otro, sino simplemente más acorde a las características del temperamento, género y carácter de cada uno.

Yo sigo teniendo la tradición de hacer el desayuno los domingos y sigo haciendo las recetas de huevos de mi papá e incluso algunas otras que con el paso del tiempo he ido aprendiendo a partir de improvisaciones. Sin embargo, a diferencia de mi papá, también de repente hago la comida e incluso durante mucho tiempo hacía las cenas entre semana.

Yo creo que si cada padre o madre hace este ejercicio de ir recordando las dinámicas de su familia sobre todo de la infancia y adolescencia, encontrarán que muchas o algunas de las conductas que hoy tienen, son por reacciones a las que ellos(as) recibieron. Y además, resulta que es muy divertido, como dice el dicho, recordar es volver a vivir.

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